Cómo hacemos nuestras rutas
Preferimos contarte cómo se hacen estos paseos a que tengas que imaginártelo, incluidas las partes que todavía están verdes.
Quién escribe las rutas
Cada ruta se documenta y se escribe con ayuda de IA a partir de fuentes públicas: webs municipales y de museos, archivos, enciclopedias e historia local publicada. No inventamos nada para rellenar huecos: si una historia no se sostiene, se elimina. Y ninguna ruta se publica sola: siempre hay una persona que decide cuándo sale.
Cómo comprobamos las ubicaciones
Una ruta solo merece la pena si las paradas están donde decimos. Las coordenadas de cada parada se contrastan con servicios de geocodificación independientes, y lo que no encaja se corrige o se marca para revisión. Un punto mal puesto te arruina la tarde, así que en esto somos estrictos.
Qué te encontrarás
Un paseo escrito que lees en el móvil, parada a parada y a tu ritmo. Gratis, sin reservas y sin nadie esperándote en un punto de encuentro.
Sobre las traducciones
Las rutas se escriben en un idioma y se traducen automáticamente al resto. Revisamos esas traducciones poco a poco, ciudad a ciudad, así que la calidad varía: una frase puede sonar rígida o un nombre propio puede aparecer traducido cuando debería haberse dejado tal cual.
Avísanos si nos equivocamos
Las ciudades cambian y las máquinas se equivocan. Si una parada está en el lugar equivocado, un dato no cuadra o una traducción chirría, dinos de qué ruta se trata y lo corregimos.
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