Astilleros medievales donde se construían barcos de guerra Playa de la Barceloneta: de descampado industrial a playa urbana Ruinas de 1714 bajo El Born Centre de Cultura i Memòria Santa Maria del Mar: la iglesia del pueblo El Pez Dorado de Frank Gehry en el Port Olímpic
Astillero medieval donde Barcelona construyó su imperio mediterráneo. Ocho naves góticas que albergaron la mayor operación de construcción naval del mundo.
El antiguo puerto de Barcelona transformado de centro comercial medieval, tras un declive industrial, en una renovación olímpica. El Monumento a Colón marca la conexión de la ciudad con el mundo exterior.
Un barrio de pescadores nacido de la pérdida. Construido en la década de 1750 para realojar a los residentes desplazados cuando Felipe V demolió La Ribera para construir su fortaleza. Sus calles en cuadrícula y sus diminutos apartamentos permanecen inalterados.
Antes de 1992: un paisaje de vías de tren, fábricas y zonas industriales. Los Juegos Olímpicos la transformaron en 4,2 kilómetros de playa, una reinvención total de la costa de Barcelona.
Lugar donde una vez estuvo la opresiva fortaleza de Felipe V, símbolo del control español tras la derrota de Barcelona en 1714. Demolida en 1869, se convirtió en parque. Ahora alberga la fuente de la Cascada y el Parlament de Catalunya.
Un mercado de hierro construido en 1876 que alberga el sitio arqueológico con mayor carga política de Barcelona: las ruinas de un barrio destruido tras el asedio de 1714. Vinculado al Día Nacional de Cataluña.
El campo de justas medieval que dio nombre al barrio del Born, hoy un vibrante centro social repleto de bares y boutiques.
La iglesia del pueblo, construida en solo 54 años (1329-1383) por trabajadores del puerto que cargaban piedras sobre sus espaldas, una obra maestra del gótico catalán puro.
Una transformación arquitectónica del siglo XXI a cargo de Enric Miralles sobre ruinas medievales y un mercado de abastos de 1848; su techo cerámico ondulante es un diálogo entre lo antiguo y lo nuevo.
Construido por Josep Vilaseca como puerta de entrada a la Exposición Universal de 1888, este arco de ladrillo celebra el logro industrial, no la conquista militar, anunciando a Barcelona como una capital europea moderna.
La transformación olímpica de 1992 del frente marítimo de Barcelona, marcada por el Pez Dorado de Frank Gehry y las torres gemelas, donde la ciudad recuperó su relación con el mar.
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